"Cada criatura al nacer, conlleva la esperanza de que Dios no pierde la confianza en los hombres". Rabindranath Tagore
Por María S. Saráchaga.
Convertirse en abuelos es una oportunidad única para vivir otra dimensión de la paternidad. Eso sí, esta vez de una forma menos exigente y mucho más libre. En esta ocasión, los mimos sí están permitidos.
Son muchos los que, tras haber vivido ambas experiencias, aseguran que lo mejor de ser padres es la posibilidad de ser abuelos. Poder experimentar por segunda vez, con la seguridad y la confianza que otorgan los años, una nueva dimensión de la paternidad, es para la mayoría de las personas un auténtico regalo que, además, supone el comienzo de una nueva y apasionante etapa de la vida.
La llegada del primer nieto es, según se desprende de los resultados de un estudio realizado en España y publicado en la obra titulada “Abuelos y Nietos” sobre una muestra de 2.000 personas, uno de los acontecimientos más relevantes de la existencia de un ser humano, aunque, sobre todo en las etapas iniciales, no todas las personas viven esta aventura de la misma manera. La primera vez.“Cuando mi hija me comunicó que estaba embarazada se me saltaron las lágrimas. Al principio pensaba que eran de alegría, pero pronto me di cuenta de que, al mismo tiempo, respondían a una sensación de cierto temor. De repente, me había dado cuenta de lo mayor que era”.
Es frecuente que muchas personas experimenten sentimientos encontrados cuando reciben la noticia de que van a ser abuelos. Aunque la realidad es que, en la mayoría de los casos, la buena nueva se traduce en ilusión, en otros, los implicados experimentan una sensación de decrepitud e inseguridad que puede alargarse en el tiempo. Esto se debe a que no siempre resulta fácil interiorizar el nuevo papel que se va a jugar dentro del ámbito familiar y a que, hasta hace muy poco, convertirse en abuelo era sinónimo de hacerse viejo.
Abuelos de hoy
La revolución sexual, el movimiento de liberación de la mujer, el descenso de la natalidad y el incremento de la esperanza y de la calidad de vida, son sólo algunos de los factores que han incidido directamente en el cambio que, desde todos los puntos de vista, ha experimentado la figura de los abuelos en la época actual. Hoy, la imagen de los abuelos ya no se corresponde con la de un hombre y una mujer vestidos de negro, inactivos, muy descuidados, irascibles y con las facultades vitales muy deterioradas, sino que ha evolucionado en consonancia con los cambios que ha sufrido nuestra sociedad en las últimas décadas. Los abuelos del siglo XXI son, en la mayoría de los casos, personas dinámicas, laboralmente activas, con enormes inquietudes culturales y sociales, independientes económicamente y preocupadas por su salud y su bienestar. Todo esto ha hecho necesaria la redefinición de la figura de los abuelos y también del papel que desempeñan en la sociedad y más concretamente, dentro de su propia familia.
El rol que los abuelos han adquirido en la actualidad está muy ligado al cambio que ha experimentado el papel de la mujer en el entramado social. Hoy, las mujeres ya no se dedican en exclusiva a la procreación y crianza de los hijos, sino que han salido a la calle para incorporarse al mundo laboral.
Esta nueva circunstancia, unida al perfecto estado de salud del que suelen disfrutar los mayores de la familia, supone que los abuelos hayan asumido, en muchas ocasiones, el papel de cuidadores de sus nietos y contribuyan muy activamente en la socialización y la educación de los más jóvenes de la familia.
Ventajas e inconvenientes
Este nuevo rol de los abuelos tiene, sin embargo, múltiples vertientes. Mientras que hacerse cargo del cuidado de los nietos es una de las actividades preferidas por la mayoría de los abuelos, cada vez son más los que confiesan que la nueva “obligación” limita su libertad. También están aumentando los casos de quienes aseguran que la nueva responsabilidad les hace sentirse agobiados.
Para evitar que se produzcan este tipo de situaciones, los expertos recomiendan a los abuelos que, desde un principio, hagan partícipes a sus hijos de sus necesidades reales de independencia y de descanso, que sean conscientes de que no están obligados a asumir el papel de “canguros” permanentes y que hagan valer su derecho a reservar el tiempo que sea necesario para disfrutar de sus aficiones, hacer nuevas amistades, o iniciar nuevas relaciones afectivas.
Uno más en la familia.
Se calcula que, en la actualidad, en el 20 por ciento de los hogares españoles conviven personas pertenecientes a tres generaciones. En estos casos el papel de los abuelos varía sensiblemente respecto al de los “abuelos externos” debido a que su presencia permanente dentro del núcleo familiar implica diferentes responsabilidades. Cuando los abuelos comparten techo con sus hijos y con sus nietos es muy frecuente que asuman el rol de padres en los momentos en los que éstos se encuentran ausentes. Una decisión acertada que, sin embargo, se debe abandonar cuando los padres retoman sus deberes como educadores. Los abuelos deben convertirse entonces en consejeros, aprovechar su experiencia para mediar entre ambas generaciones, y buscar cierta complicidad con los más pequeños. También en estas situaciones es necesario que mantengan su propia individualidad y defiendan su independencia ante el resto de los miembros de la familia.
Abuelo favorito
Según los resultados de un estudio publicado en el libro titulado “Abuelos y nietos”, dos de cada tres jóvenes asegura que la abuela materna es su preferida. Esto se debe, en primer lugar, a que normalmente la relación con los familiares maternos es mucho más estrecha y a que las abuelas suelen establecer una relación más íntima y cálida con los más pequeños.“Las abuelas ejercen un papel muy similar al de las madres –asegura Celeste Rico, psicóloga y autora del libro–. Es habitual que colaboren en las tareas de alimentación, vestido e higiene de los pequeños y esto ayuda a que se estrechen los lazos afectivos. En cuanto a los abuelos, suelen participar en los juegos y, tradicionalmente, han sido los encargados de transmitir la historia familiar a las nuevas generaciones”.
Disfrutar de los nietos.
No se debe olvidar nunca que ser abuelo significa, en todos los casos, gozar de una gran oportunidad para establecer con los nietos una relación privilegiada basada en la confianza. Es una experiencia única que permite revivir la paternidad de una forma más relajada, sin tantas exigencias y con una mayor libertad. Ahora no es el momento de educar, sino de aconsejar. Por fin está permitido mimar y gratificar a los más pequeños sin ningún tipo de remordimiento.













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21.05.08 @ 06:41