El sufrimiento son puertas que se abren por un momento mientras la herida está fresca.
Son esos momentos, en los que tú, el universo y Dios se unen para reflexionar, para aprender.
Si esos momentos los enfrentas con un espÃritu de sinceridad, entregándote a Dios de corazón, admitiendo sin reparo tus errores y diferenciando cuál es tu responsabilidad y cuál de la otra persona ¡Haz crecido!
Gracias a esos momentos, es que crecemos. Al elegir ahogarte en llanto, estás negando la posibilidad que el Creador te deja para crecer y estar contigo.
¿Qué oportunidades te está abriendo esa puerta, a tan solo unos pasos del dolor que sientes?
Y mientras está fresca esa herida, aprovecha antes de que se cierre.
En la felicidad no hay aprendizaje. Solo el sufrimiento lo da.
Autor: Edgar MartÃnez (México)













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